Acaba de haber un suicidio. Era un hombre alto el que cruzó el pasillo, en camilla por supuesto. Era un hombre alto el que dejaba asomar sus pies desnudos bajo la sábana blanca con la que, en un exceso de gentileza y pulcritud, cubren a los muertos. Nunca había visto uno. Tienen los ojos cerrados y una leve inflexión de dolor en el sector de la boca. O más bien indiferencia. Que más da. Eran pies grandes, lo recuerdo pues yo era un niño. Ahora que tengo 30 años o más, no sé si soy tan alto como aquel vecino mío de infancia que en un día perdido como esos de los que ahora tengo memoria decidió quitarse la vida de encima, deshacerse de ella, devolverla adonde sea que pertenezca. A ningún lado. Ahora que soy alto y vecino de alguien no sé si podré suicidarme o no. No tengo mucho que hacer hoy. Colgué una soga alrededor de una especie de clavo de alguna especie de hierro oxidado e hice un lazo alrededor de mi cuello. La silla tambaleó bajo mi peso y forcejeé contra nadie salvo yo para mantenerme en vida. Nunca antes quise ser más alto que yo ese día, tener un par de centímetros más. La cuerda cedió y antes de caer al piso pensé que últimamente se me estaban acabando las ideas.
miércoles, 7 de julio de 2010
domingo, 20 de junio de 2010
En memoria Jose Saramago 1922-2010
¿Dónde está la izquierda?
Por José SaramagoMe ausento de este espacio durante veinticuatro horas, no por necesidad de descanso o falta de asunto, simplemente para que la última crónica se mantenga un día más en el lugar en que está. No estoy seguro de que lo merezca por la forma en que dije lo que pretendía, sino para darle un poco más de tiempo mientras espero que alguien me informe donde está la izquierda…
Hace alrededor de tres o cuatro años, en una entrevista a un diario sudamericano, creo que argentino, entre la retahíla de preguntas y respuestas solté una declaración que inmediatamente supuse que iba a causar agitación, debate, escándalo (hasta este punto llegaba mi ingenuidad), comenzando por las huestes locales de la izquierda y a continuación, quien sabe, como una onda que se expandiera en círculos, en los medios internacionales, tanto políticos, sindicales o culturales que de la dicha izquierda son tributarios. En toda su crudeza, sin escamotear su propia obscenidad, la frase, puntualmente reproducida por el periódico, era la siguiente: “La izquierda no tiene ni puta idea del mundo en que vive”. A mi intención, deliberadamente provocadora, la izquierda así interpelada, respondió con el más gélido de los silencios. Ningún partido comunista, por ejemplo, empezando por aquel del que soy miembro, salió a la palestra para rebatir o simplemente argumentar acerca de la propiedad o la falta de propiedad de las palabras que pronuncié. Con mayor razón, tampoco ninguno de los partidos socialistas que se encuentran en los gobiernos de sus respectivos países, pienso, sobre todo, en los de Portugal y España, consideró necesario exigir una aclaración al atrevido escritor que había osado lanzar una piedra al putrefacto charco de la indiferencia. Nada de nada, silencio total, como si en los túmulos ideológicos donde se refugian no hubiese nada más que polvo y telarañas, como mucho un hueso arcaico que ya ni para reliquia serviría. Durante algunos días me sentí excluido de la sociedad humana como si fuese un apestado, víctima de una especie de cirrosis mental que provocaba que no diera pie con bola. Llegué a pensar que la frase compasiva que andaría circulando entre los que así callaban sería más o menos ésta: “Pobrecillo, ¿qué se podría esperar de él con esa edad?” Estaba claro que no me encontraban opinante con la estatura adecuada.
El tiempo fue pasando, pasando, la situación del mundo complicándose cada vez más, y la izquierda, impávida, seguía desempeñando los papeles que, en el poder o en la oposición, les habían sido asignados. Yo, que mientras tanto había hecho otro descubrimiento, el de que Marx nunca había tenido tanta razón como hoy, supuse, cuando hace un año reventó la burla cancerígena de las hipotecas en los Estados Unidos, que la izquierda, allá donde estuviera, si todavía le quedaba vida, abriría por fin la boca para decir lo que pensaba del asunto. Ya tengo la explicación: la izquierda no piensa, no actúa, no arriesga ni una pizca. Pasó lo que pasó después, hasta lo que está ocurriendo hoy, y la izquierda, cobardemente, sigue no pensando, no actuando, no arriesgando ni una pizca. Por eso no es de extrañar la insolente pregunta del título: “¿Dónde está la izquierda?” No doy albricias, he pagado demasiado caras mis ilusiones.
miércoles, 19 de mayo de 2010
lunes, 17 de mayo de 2010
Dicen...
Bueno, y dicen que en la parroquia de P… no pasaba mucho hasta ese día en que sí pasó y lo que pasó costó explicarlo bien pues para explicar es preciso comprender por lo menos un poco y lo que se dice comprender nada en este caso. Sucedió como suceden las cosas de repente. La cuestión es que al fondo de la parroquia, en una zona vedada hasta para los más fervientes feligreses, yacía hacía varios años una estatua de Jesús con una larga hendidura en su costado, un quiebre de la madera que provocó su inmediata retirada de tan sagrado escenario. Suplían su ausencia un Jesús no muy logrado y María madre. Día tras día recluso, sin visitas más que sacerdotes que apenas se dignaban a mirarlo, ocupados en sus variados menesteres. Sucede que yo, decía el seminarista, pasé frente a Él y sentí unas palabras que cayeron como una lluvia de carmesí. Oh milagro de milagros! el Cristo abandonado habló. El hijo del Hombre. Para no enloquecer guardé silencio, pero claro, me engañaba a mí mismo puesto que al otro día nuevamente su voz como un reguero de agua tierna y prístina me recordó su presencia. Ahí estaba, frente a mí hablándome de amor. El discurso ya lo conocen, no hay por qué repetirlo. La cuestión es que el rumor se extendió rápidamente y la procesión de velas, llantos, desmayos y túnicas comenzó. Hoy por hoy, dada la delicada situación de
Llámenlo como quieran, pero cuando el cuerpo del Cristo abandonado apareció en el mar con una venda en la boca y ojos, las cosas volvieron a su calma, a su natural calma.
domingo, 14 de diciembre de 2008
...
Gabriel Tarde
jueves, 4 de diciembre de 2008
Sueño de una noche de verano
miércoles, 26 de noviembre de 2008
sábado, 4 de octubre de 2008
jueves, 2 de octubre de 2008
domingo, 28 de septiembre de 2008
De aquella política de hoy…
de la política burocratizada, de la inexistencia de ideas, de la administración del poder, de los inocuos proyectos, de la malformación de los ideales, de la mecanización del todo y de la poca imaginación en el arte de las relaciones humanas,
de la política del acuerdo, que enmienda el rumbo en pos de dos bloques que juntan y alzan las manos cuando sus intereses no han sido cuarteados recíprocamente, de los pactos sustentados en cuatro míseras paredes del arbitrio, del consenso ultrajado en negociaciones porcentuales y sincronizaciones del absurdo, de los pactos con el cual condenan al pueblo a creer que ese es el devenir correcto; cuando de lo abyecto ya están arraigados,
de la política sodomita que se esconde entre trajes de seda a rayas, en autos refinados, en conclaves de la mediocridad, en parches de la autosustentación,
de la política que ya no es política sino un mero tramite de firmas y clichés baratos,
de la política de ellos, de la política en extinción,
de la política enfermiza de sonrisas podridas y escabullidas, de habladurías y discursos al vacío,
de la política de alfeñiques cubiertos de hierro, que condenan una y otra vez a subsistir al alero de la infamia y el desazón,
de la política asfixiada entre paredes que juegan en silencios ocres planeando la próxima elección,
de la política de ellos, de los peores, de los que no gobiernan sus almas, los que saludan y sonríen con una mano y con la otra firman nuestro entierro,
de la lánguida política del oportunismo y la mediocridad latente; viscerales aquellos que a su razón otorgaron el cuairón y en su “rectitud” disimularon sin sazón,
de la política defendida por los paladines de la hipocresía y el deshonor, cuantos y cuantas, aquellos y aquellas, ellas y ellos, los temidos que juran por los otros en cuanto a sus cometidos los involucrarán, cuando de su accionar su determinación ya está;
de los que piensan aquella política; por suerte…su política…
de aquella política, su política, no la nuestra ,la enmendada desde abajo, desde el arte de las relaciones humanas,
de aquella política…
de aquella política de hoy…
domingo, 21 de septiembre de 2008
De la Revolución y las Estrellas
Como esta necesidad se olvida a menudo, y se ha olvidado mucho y demasiado en el campo de la revolución, es urgente hoy en día volver a tomar con fuerza la misma idea humanista que subyace en la acción y en el pensamiento de todos los verdaderos revolucionarios. No puede haber revolución en contra de las ciencias: la revolución tiene que ser científica. No puede haber revolución en contra de la cultura: la revolución tiene que ser cultural. No puede haber revolución en contra del arte: la revolución tiene que ser artística. Hay que ponerle a Marx un sombrero lleno de palomas, hay que volver a unir la revolución con las estrellas.
La Rancia Transición “Democrática”…Así “transiciona” Chile
Belisario (del griego belicoso, beligerante)
VelascoSubsecretario del Interior durante la presidencia de Aylwin y Frei Ruiz Tagle. Al comienzo de la transición (principios de los noventa) Conformo la “Oficina” (no la de Ravani precisamente), organismo dedicado a desmantelar los movimientos sociales y políticos en el Chile “democrático” (MAPU, Lautaro, FPMR, entre otros) En el 2006 ante la Rebelión Pingüina, asume como Ministro del Interior para arreglarle el panorama a Michelle Bachelet.
Partido: Demócrata Cristiano. Lo de demócrata aun no lo comprende, y lo de cristiano, lo aprendió del Padre Hurtado: "Dar hasta que duela".
Subsecretario del Interior en el periodo de Lagos y Bachelet.Ramboe; amigazo de Belisario participo antes en “La oficina” y ahora de la mano con la actual ANI (Agencia de Inteligencia) y con las fuerzas de Carabineros de Chile ajusticia al mundo.

Ministro del Interior durante la Presidencia de Lagos; Pasado político: Partido Nacional (Comando Rolando Matus); fuerzas de choque en contra de La Brigada Ramona Parra y del Partido Comunista. Hoy en día ejerce como Secretario General de Gobierno (en el gobierno de Bachelet), habla de Gramsci y dice que lo de la Ramona Parra eran cuestiones netamente artísticas.
Nivel de Ranciedad: Estrellas: mas que las del cielo
Andrés Zaldívar

Ministro del Interior, duró menos de un año en el gobierno de Bachelet, tras la Rebelión Pinguina… .

Ministro de Defensa en el Gobierno de Frei, actualmente Ministro del Interior del gobierno de Bachelet. Contra los Mapuches: Rancio. Además, es hijo de Edmundo Pérez Zucovij, ministro del Interior en el Gobierno de Frei padre, responsable de la muerte de diez pobladores en Puerto Montt (Masacre de Pampa Irigoin, año 1969).









